lunes, 19 de noviembre de 2012

2046

“En el pasado, cuando uno no quería compartir un secreto, subía a una montaña, buscaba un hueco en un árbol, y susurraba su secreto dentro... 
Luego lo cubría con barro. Así nadie podría descubrirlo jamás.

Una vez me enamoré... pero ella me dejó.
Fui a 2046. Pensaba que quizás estaría esperándome allí. Pero no la encontré. No puedo dejar de preguntarme si me amaba. Pero nunca lo averigüé.

Quizás la respuesta era un secreto que nadie debía saber...”

"2046", Directed by Wong Kar Wai

jueves, 15 de noviembre de 2012

Cuando nuestra voz claudica


Por primera vez, su preocupación parecía justificada y fatal. Por no haber albergado nunca un corazón apasionado, intuía que era tarde ahora para buscar una voz que lo mantuviera vivo; y era ahí donde residía toda su aflicción y su congoja; porque él sabía muy bien que la verdadera muerte siempre se cumplía en labios extraños, en el instante preciso en que se pierde para siempre el eco de nuestro nombre pronunciado por última vez; porque cuando nuestra propia voz claudica, cualquier anhelo es infantil, los sueños ya no alcanzan, y sólo nos queda sobrevivir en alguna boca ajena.
Y ahora, como un desenlace amargo pero justificado, junto al resabio de una existencia tibia y resignada, una casmodia disimulada iba ganando terreno sobre las horas finales. Condenado a respirar su propio hastío, transitaba ahora ─adormecido en el letargo de sus días, y atrapado en en el tedio de ese insomnio de ojos bien abiertos que los mediocres llamaron “vida”─, su sentencia, su silencio, y su agonía.  

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Réquiem a Papá

“Como tantas veces había hecho de niño, subió al cuarto de sus padres y se dejó caer sobre la cama grande. Enseguida percibió en el aire un olor demasiado familiar. Los muebles, las paredes, y hasta el marco de la puerta parecían haberse encogido con los años, y ahora él, se sentía un extraño en la casa que lo había visto crecer. Un saco de recuerdos cayó sin piedad sobre él. Sintió cómo el pecho se le oprimía, y le estallaba en lágrima. La vuelta al hogar le sabía a perdida irremediable; intragable el silencio y la desolación. El mismo escenario que tantas veces lo había arropado en el pasado, ahora se  le volvía incómodo e  insoportable.Arriba se asfixiaba, mientras abajo, en la sala, continuaba el llanto de aquellos rostros extraños sobre el cajón."

lunes, 5 de noviembre de 2012

Sentado a la mesa de un bar...


Sentado a la mesa de un bar…

Desde aquí observo
Al hombre tatuado
Él también
Eligió del mundo
Ese rincón maldito
Agazapado
Entre tribales
Y dragones
Llora hoy su tiempo final
Los secretos
De sus tinieblas
Le supuran en la piel

Si hubiera podido habitar
aquel desierto de silencios...

Los astros
Ya no transan su conjuro
Y la imagen
(ahora diáfana y sutil)
Aniquila el dictamen

Otro silencio llega
Ensordecedor

Ya no hay tregua válida
Mas allá de la muralla.

martes, 30 de octubre de 2012

Crepúsculo y derrumbe


Tímida la tarde
se cubre los ojos /

Se derrumba un crepúsculo
en los confines del mar,
y estalla en silencio una pena /
allende el horizonte.


Un astro vigía se adelanta y
madruga en la noche pérfida /
se descuelga un presagio joven
de la atalaya noctámbula.

Turbios y fríos sueños
acechan los caminos yermos/
como nubarrones siniestros
que esconden la rima última,
el llanto ardiente/
que destroza la rueda.

En la insoportable desolación del alma
se re-integra todo /
se consume el fuego amargo
del antiguo engaño
y surge Uno..

el guerrero imperturbable
de las causas imposibles.

lunes, 29 de octubre de 2012

Susurro lunar



Luna musa inspiradora
Tú, que guías versos y galeones
¿Es tu reflejo poeta
el que juega
a esconderse en la bahía?

¡O que é súbito!
Barca entrometida
Quebra o silêncio...
Susurra brisa la poesía.

sábado, 20 de octubre de 2012

El olvido

Se diluye en el silencio
un recuerdo...

… y se pierde para siempre.

Como se dispersa y se difumina
el reflejo de un rostro en el río,
más allá de la orilla,
en la niebla temprana de la mañana.

Penetrando en lo difuminado
se encuentra lo que aguarda,
el reto de cruzar,
              y continuar...

Atrás
en las sombras,
muere el resto...

el olvido.

domingo, 14 de octubre de 2012

Volver ayer

"Esto ya lo toqué mañana,
es horrible, Miles, esto ya lo toqué mañana",
y no lo podían hacer salir de eso..."

J.Cortázar, "El Perseguidor"



Estoy aquí, y eso es una terrible y dudosa certeza de hoy.
Inmóvil frente al papel en blanco, mientras el lápiz ansioso dormita en mi mano.
Pero también estoy allí, ayer, y más allá...
En un banco solitario de un parque agónico y vacío, bajo el abrigo de un viejo roble, mirando la lluvia caer. Pequeñas gotas entre las gotas, como hormigas, llegan hasta mí, se amontonan en multitud junto a mis botas y bailan en ronda una sutil y silenciosa melodía.
Vagando sin rumbo por calles anónimas de aquel lejano barrio gótico del viejo mundo. Fantasmas de otro tiempo caminan junto a mí, indiferentes a las señales de hoy, e inmersos en rutinas de siglos pasados...
una pausa en un bar, y una copa de absenta.
El verso que llega aniquila las distancias y superpone, unas sobre otras, las lineas del tiempo; sobrevive a su hora y trasciende el papel. Recostado en la eternidad, comienza a fluir el trazo.
Pasarán los años en relojes de pared y este ser diminuto seguirá esclavo de ese inútil derrotero cuántico; salto a través de los tiempos que moldea un presente único.

Volver del viaje, ebrio de ayer, y con los pies empapados.

Desde el espejismo

"(...) No me llames, sirena, de tu costa:
¿qué haría si me tiento? Prefiero ser recuerdo
de lo que siempre ansiaste
que resto de naufragio en tus orillas."

"FADO", Leopoldo Brizuela

sábado, 13 de octubre de 2012

El Verso Inacabado


Solo un cúmulo de palabras disgregadas sobre el papel, descoloridas, separadas unas de otras en la distancia y la indiferencia, y abandonadas en la soledad inconmensurable de una frase a medio acabar, sobre un desierto frío, inmenso y blanco... 
Un verso inacabado. Palabras que mueren en silencio, o en la añoranza de un misterio aún sin revelar.
Es el eco impreciso de un intento; un aullido lejano e inaudible, perdido para siempre en el desamparo infinito de lo desoído.