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martes, 20 de octubre de 2015

Algunos Mandamientos Nuevos


1.- NO irás por los caminos despertando a las Bestias.

2.- NO alimentarás pasiones ajenas... (si no tienes pensado llegar hasta el final).

3.- NO despertarás de ningún sueño creyéndote el mismo de ayer.

4.- NO te sentirás seguro en el silencio.

5.- NO maldecirás las sombras de la noche.

6.- NO ocultarás tu instinto asesino detrás de una máscara de dulzura.

7.- NO justificarás tu inacción en la desidia de los tibios.

8.- NO te adormecerás en el tedio de los caminos sin pendiente.

9.- NO reprimirás tu llanto de sangre, cuando por fin oigas lo indecible.

10.- NO buscarás regocijo ni piedad, pateando las cabezas de los náufragos.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Desde el espejismo

"(...) No me llames, sirena, de tu costa:
¿qué haría si me tiento? Prefiero ser recuerdo
de lo que siempre ansiaste
que resto de naufragio en tus orillas."

"FADO", Leopoldo Brizuela

sábado, 7 de julio de 2012

Me naufragio en tu recuerdo


"Me naufragio en tu recuerdo... en aquellos mares olvidados y en los puertos tan llorados, con lágrimas que desbordan esos mismos mares, esos viejos mares que desbordan estos ojos ciegos; pobres ojos tontos que ya están secos y rojos de buscarte, por las noches, entre las cajas de fotos secas que duermen debajo de esta cama, y que son la materia triste de mis sueños, y el preámbulo más sombrío de mis peores siempre pesadillas, cuando mi cama es sólo un llanto, y la luna es un aullido tarde, y se me sube la marea, y yo, aturdido, me naufragio en tu recuerdo...
y pienso entonces en esos mares que nunca llegan a buen puerto, y en nosotros, y tanto amante suelto, cayendo, y vaciando el mar en llanto, revolviendo puertos, mordiendo ese aire tan salado, el sabor frío y lacerante de los recuerdo mal paridos, como una traición en cada orilla, y un naufragio en tu recuerdo...
y pensar que te creía ciegamente..  mi terror de siempre adormecido en la luz tenue de tu faro suave, y en la promesa de un no-naufragio juntos, cuando arriesgamos la primer brazada, y cada beso era una orilla, y en aquellas noches pobladas de estrellas de mar, cuando mi andar era tan sirena, y tu canto tan palabra... y es por eso que duele tanto, porque hoy sólo quedan fotos viejas, y las fotos son tan silencio, que ni llegan a ser eco, y se engullen la luz del faro, y no me salvan en esta noche, cuando tiemblo, en el naufragio en tu recuerdo...
y me invento - a veces - otras noches largas, para no llorarte siempre estos mares tan fatales, y charlo tiernamente con las caracolas del jardín, las que cargamos aquella tarde, y ellas también aún se acuerdan de tu promesa al viento, de tu canto tan palabra, y de mis sueños de sirena, y aquella tenue luz del faro, y de la noche del naufragio, cuando te llevaste todo el mar, y me dejaste esta inmensa noche, una orilla llena de miedo, y un puerto triste sin esperas...
y quemar las cartas no sirvió de nada, ni tus besos, ni las naves... tal vez tragué demasiado mar, y ya no estás para abrazarme, y entre tanto miedo brotó un silencio...  y una vez escuché una voz de vos, que tenía el eco de tus ojos lindos, y ese canto tuyo tan palabra; pero la noche era tan cerrada, y ya no se veía ninguna orilla, que huí del mar mordiendo arena, y desperté llorando entre mis sábanas; bajo la cama las cajas siguen, y cada rostro es silenciado, y la noche es implacable, como el mar, o como el puerto, y yo, con entre tus ausencias, me naufragio en tu recuerdo."

A.G.Leão, "EL Sueño de Lagarde"

jueves, 2 de febrero de 2012

Leer es como...

... adentrarse en una fatalidad, hipnótica, sensual.
 Tirarse sin mirar a un río, y dejarse llevar por la corriente.
   Saber inútil la brazada. Despertar cada noche, en un naufragio diferente.

( "El Buen Libro" )

domingo, 7 de agosto de 2011

Desde El Espejismo

"... no me busques: yo sólo perduro si te huyo.
No te acerques: me esfumo, me muero
un poco mas a cada paso tuyo,
y ya no puedo amarte
como aquél que una vez me dió una vida
demasiado verdadera para mí.
No me llames, sirena, de tu costa:
¿qué haría si me tiento?
Prefiero ser recuerdo
de lo que siempre ansiaste
que resto de naufragio
en tus orillas."



"Fado", L. Brizuela

viernes, 29 de julio de 2011

Tempestad

“O, I have suffered.
With those that I saw suffer!!”
“The Tempest”, W. Shakespeare



Posición privilegiada, o prisión del destino.

Desde lo alto de una calamidad,
los designios del otro
aturden en pleno vuelo,
y condenan cualquier puerto.

El océano de ayer
enfurece sus olas hoy,
y el viento estalla en demonios
con hambre de mástiles astillados.

El faro en el horizonte
se apaga sospechosamente,
toda orilla se vuelve inhóspita
ante la inminencia de la última brazada.

El naufragio es total,
compromete la trama,
todo el viaje...

la tormenta no sabe de noblezas,
ni de amores sucumbidos,

imposible no volver la vista,
antes de partir.