sábado, 20 de octubre de 2012

El olvido

Se diluye en el silencio
un recuerdo...

… y se pierde para siempre.

Como se dispersa y se difumina
el reflejo de un rostro en el río,
más allá de la orilla,
en la niebla temprana de la mañana.

Penetrando en lo difuminado
se encuentra lo que aguarda,
el reto de cruzar,
              y continuar...

Atrás
en las sombras,
muere el resto...

el olvido.

domingo, 14 de octubre de 2012

Volver ayer

"Esto ya lo toqué mañana,
es horrible, Miles, esto ya lo toqué mañana",
y no lo podían hacer salir de eso..."

J.Cortázar, "El Perseguidor"



Estoy aquí, y eso es una terrible y dudosa certeza de hoy.
Inmóvil frente al papel en blanco, mientras el lápiz ansioso dormita en mi mano.
Pero también estoy allí, ayer, y más allá...
En un banco solitario de un parque agónico y vacío, bajo el abrigo de un viejo roble, mirando la lluvia caer. Pequeñas gotas entre las gotas, como hormigas, llegan hasta mí, se amontonan en multitud junto a mis botas y bailan en ronda una sutil y silenciosa melodía.
Vagando sin rumbo por calles anónimas de aquel lejano barrio gótico del viejo mundo. Fantasmas de otro tiempo caminan junto a mí, indiferentes a las señales de hoy, e inmersos en rutinas de siglos pasados...
una pausa en un bar, y una copa de absenta.
El verso que llega aniquila las distancias y superpone, unas sobre otras, las lineas del tiempo; sobrevive a su hora y trasciende el papel. Recostado en la eternidad, comienza a fluir el trazo.
Pasarán los años en relojes de pared y este ser diminuto seguirá esclavo de ese inútil derrotero cuántico; salto a través de los tiempos que moldea un presente único.

Volver del viaje, ebrio de ayer, y con los pies empapados.

Desde el espejismo

"(...) No me llames, sirena, de tu costa:
¿qué haría si me tiento? Prefiero ser recuerdo
de lo que siempre ansiaste
que resto de naufragio en tus orillas."

"FADO", Leopoldo Brizuela

sábado, 13 de octubre de 2012

El Verso Inacabado


Solo un cúmulo de palabras disgregadas sobre el papel, descoloridas, separadas unas de otras en la distancia y la indiferencia, y abandonadas en la soledad inconmensurable de una frase a medio acabar, sobre un desierto frío, inmenso y blanco... 
Un verso inacabado. Palabras que mueren en silencio, o en la añoranza de un misterio aún sin revelar.
Es el eco impreciso de un intento; un aullido lejano e inaudible, perdido para siempre en el desamparo infinito de lo desoído.

jueves, 11 de octubre de 2012

Una mujer que lee...


En una mesa alejada y sola, una mujer lee... absorta en una historia ajena de la que desearía formar parte, abandonarse...  y así poder escapar-se de esta realidad hastiada e incompleta que la condena a ser, a lo sumo, un alma melancólica que lee, absorta, en una mesa alejada y sola...

miércoles, 10 de octubre de 2012

Cuando te beso


Tienes razón sobre lo que pasó en aquella primera cita... mientras tus pecas me sonreían, tu boca, o la promesa de esos labios demasiados tiernos, me impedían mirarte a los ojos.
Las palabras brotaban de mí hacia ti construyendo una conversación torpe y vaga que el resto de mi ser ignoraba por completo. Conversábamos, distraídos, como sumergidos en el guión de una película muda.
Toda mi voluntad estaba puesta en tu boca, que intentaba, supongo, decirme algo.
Tus palabras sinceras se desvanecían en el silencio. Mientras, en tus labios, se dibujaba la promesa, tal vez, de algún beso “robado al azar”.
Tímidas y sensuales, nuestras bocas jugaron a provocarse: "el que se queda sin aliento pierde", dije.. y te mordí la boca.
Y el azar, o el destino (que es decir lo mismo), anunció con trompetas el final del juego; y el comienzo de algo más.
Tiempo ha pasado desde aquella primera noche; tiempo, besos, juegos y mucho más.
Vuelven hoy los silencios delicados y la complicidad de esa noche nuestra; vuelve el secreto, y las promesas nuevas, ese intenso sabor a fruta madura que se desprende de tus labios, vuelve esta tierna e insuperable sensación interior...el enigma de nuestra intimidad tan íntima.
Esto es lo que pasa cuando te sueño..y me olvido, y me pierdo entre tus pecas,
y si te muerdo, y despierto en el universo sublime de tus besos...tú vuelves,
con tu misterio, sin mi olvido, y cada vez que te beso,
no hay dudas,
tú vuelves mejor.

martes, 9 de octubre de 2012

Solo una excusa más...

“Si la vida es una eterna incógnita, 
por qué con la muerte habría de ser diferente.”
E. Sábato 



Leo, sí, leo bastante... aún bajo la certeza de que nunca será suficiente.
Y escribo, también... cada vez escribo más. 
Escribo, como impulso, o tal vez, para huir de aquí, de esta esquina y de este tiempo tan esquivo y fugaz que me ha tocado habitar.
El eco de aquella frase insiste por dentro, profundo... yo dudo, elijo dudar, dudar con todo mi alma.
Intento en vano poblar cada instante en blanco de versos nuevos y torpes, escritos, sangrados, oídos,  soñados... Como esos tres puntos suspensivos a los que siempre vuelvo, y que me colman de misterios, de sublimes visiones que, en algún recóndito rincón de mis sombras, alguna noche haré realidad; como aquellas malditas ventanas que alguna vez soñara Baudelaire, iluminadas  por la tenue luz de una vela a punto morir.
No se trata─ que nadie se confunda─, de algún modo de evasión, no... es una manera más de resolver esta trama ardiente y sutil que me oprime, de salvar este presente fatal de la mediocre visión de los que continúan caminando su condena en círculos, y convirtiendo su infame angustia existencial en un abismo infinito que los absorbe lentamente y los vuelve cada día más insignificantes.
La rueda ha comenzado a girar, para todos... decidan ustedes, señores; ya no queda mucho tiempo más.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Sus ojos se cerraron...


"Sus ojos se cerraron 

y el mundo sigue andando...”

C. Gardel


Alguien muere, o desaparece. Un ser querido, o mucho más. Esa noche el insomnio se vuelve insoportable, y al otro día, al despertar, algún indicio macabro nos demuestra que el mundo aún sigue ahí, sin derramar una lágrima. Dolidos y humillados hubiéramos querido que los trenes cancelen sus salidas, que los periódicos anuncien sólo noticias de ayer, y que las modelos en los afiches se vistieran de luto. Pero esa tristeza tan honda y tan nuestra, únicamente habita de las paredes hacia adentro, y la soledad y la indiferencia infectan el aire que respiramos, a la hora del desayuno. Entre el sonido monótono de la ducha y el aroma del café, comprendemos con estupor que algo falta, o se ha ido para siempre. El primer día que sigue al dolor es, sin duda, la jugada más arriesgada; los caminos a diario caminados se vuelven extraños, y se extravía el sentido de cada simple actividad mucho antes de comenzarla. El ser amado ha partido, y la piedra atada al cuello duplica su peso al borde del abismo. Si hasta los puentes, con sus llantos derramados y sus poemas encadenados, temen con razón una movida fatal. Bajan esa noche las estrellas preocupas, y el rostro atribulado de la luna acecha agazapado en lo más profundo de la noche. En la orilla, junto al mar, queda el eco de un beso lejano, el aroma siniestro de una despedida trunca, y un verso tímido, que no supimos escribir a tiempo.

martes, 2 de octubre de 2012

“Puede ocurrir”

"Todo esto y mucho más puede ocurrir y ocurrirá sin duda
si tan sólo dedicaras unos minutos a sentir lo que te rodea,
si dejaras que el mundo participara plenamente de tu mundo,
si conocieras el hermoso poder de escribir un poema."

Fayad Jamis

martes, 25 de septiembre de 2012

Pérfida y terrible


"Nosotros... que mordimos la condena dulce y nos desangramos en el silencio de esta noche pérfida y terrible, noche llena de sospechas, y de traiciones, de pesadumbres y de luna llena; noche de versos de mal augurio, como presagios que se nos incrustan en los ojos, estos pobre ojos rojos, y rotos, pozos de donde brota el llanto más oscuro, ese llanto puro, tan desgarrador y espantoso, hastiado de la muerte fácil y tan lleno de silencios yermos... como la ablación infernal de esta distancia maldita, sombría y desleal como esta noche final, tan puñal en la garganta y menoscabada de sutiles esperanzas, tan ahogada en el silencio, acabada, y con un tierno dolor a condena amarga.
Porque fue dulce mientras duró, y ahora es acerbo en la distancia... como el resabio de aquel amor perdido, o las secuelas de la primer mordida, sin salida, cuando hay besos que desgarran, que no se detienen ante nada, y uno se desangra por la boca, esta boca que está loca, y son los dientes que muerden carne y los labios, que enajenados lloran sangre... y el mordisco es tan sutil, tan exquisito, y la condena es tan fatal y tan sabrosa, que las huellas no desaparecen, ni la sangre, ni los dientes, ni el dolor que compartimos para siempre, cuando fuimos carne.. y mordimos la condena.
Y el tiempo es ahora el que pasa lento, y la condena la que se hace larga, y esperarte, en el vacío inconmensurable de esta nostalgia, es como buscarte a ciegas en el eco insuperable de una herida, enceguecido por la sangre que brota del vacío, y en el abismo, sentenciado a deambular en la oquedad que me impone tu silencio, y en lo absurdo y nauseabundo de esta puta espera, cuando sé muy bien que nunca llegas, porque este juego sucio continúa ad infinitum,y el maldito círculo nunca se completa, y la noche siempre es larga, y la condena no se acaba..  y mientras, yo, habito en el castigo, porque ahora lo sé / y estoy seguro, que lo pérfido fue morderte,
y lo terrible fue probarte."

A.G.Leão, "EL Sueño de Lagarde"